Rock en Baradero: pogo, ritual y reprogramación

Por Gerardo Notararigo / Fotos por Camila March Ríos.

Más de 26000 personas presenciaron ceremonia de verano, tres escenarios, parafernalia roquera y al marco de un predio cuidado hasta el último detalle.

El sábado el inicio se hizo esperar unos minutos, pero una vez aceitada la maquinaria el  REB19 se fue actualizando hasta cerrar con precisión de relojería, tal vez inspirada en los fundadores de esta colonia suiza funda en 1.650 que mezcla y conserva aún algunas de esas casitas de colonos y un prolija arquitectura moderna.

La ceremonia de verano Rock en Baradero 2019 en sus primeros dos días tuvo de todo y para todos. Desde el puro Rock de tracción a sangre del día uno, hasta las nuevas olas de la segunda jornada. Bandas sudamericanas, el reencuentro de Riff y una tormenta eléctrica que no permitió a Babasonicos subir al escenario central.

Las bandas más ritualeras se programaron el día 1, que dio inicio con los locales Ayenteja y los Matiensos, El buen salvajeAnimal de ciudad (Bolivia), DARAA de eclecticismo y power rock, Once Tiros (Uruguay) impecables, Josefita , Las diferencias dio el toque Zeppeliano a la tarde, Militantes de Climax  y con  Cruzando el Charco ondearon las primeras banderas que no descansarían hasta la última banda, esto y la invitación de Francisco Lago a tocar ‘Circunvalación’ a ‘Fino’ de La Cumparsita la banda platense que por un desperfecto técnico en el colectivo que los trasladaba no pudo ser de la partida.

Ya el reloj corría preciso, El Plan de la Mariposa, que se la dejo redonda y al pie a Pier,  Jóvenes Pordioseros con un ‘Toty’ prendido fuego, cara pintada y bandera Argentina de capa, el súper héroe del rock barrial corrió por todo su escenario y cuando el Spotify le quedo chico se escapó haciendo cintura al equipo de seguridad para terminar cantando solo en el escenario Quilmes, llegaron Los Gardelitos con su rock sudaka inflables dentro del escenario y mucho agite, el público ya corría de un escenario a otro, entonces el reggae dijo presente y fue un oasis de descanso ya entrada la noche con el fundamental aporte de Nonpalidece en el escenario Spotify, un respiro para todos, recarga de ecovasos y corrida al escenario Quilmes con tribunas llenas para escuchar a Guasones en una lista corta pero contundente que no escatimo en hits y dio un pase puntual al show más esperado de la noche.

Riff con unos sonrientes Vitico y JAF enloqueció a todos por que unieron a Luciano Napolitano que está cada día más parecido al ‘Carpo’ no solo fisonómicamente, también vocal y musicalmente el heredero se parece al viejo, Juan Moro y Nico Bereciartúa, suman y mucho. Así las ruedas de metal hicieron que todas, todas las banderas se juntaran en una comunión distorsionada con ´Susy Cadillac´ y fue Rock.

Riff dejo el motor caliente y entonces ‘Bebe’ Contempomi  ofició de maestro de ceremonia para gritar “porque este es un festival de la amistad, les presento a mis amigos de la 25 que con pasión y agite cerraron la primera jornada del REB19. Fue un sábado tan intenso que al dejar el escenario la 25 alguien olvido hacer la Cruz de sal.

La música indie, alternativa y punk rebalsaba la grilla con algún intento de cubrir el cupo femenino y una pequeña protesta de Marilina Bertoldi “¿Cuántas somos? ¿Dos? ¿Tres?”  el canto/encanto de las pibas que corearon “se va a caer, se va a caer” quedará en el anecdotario junto a la ausencia de Los Brujos y la lluvia, para la fecha dos.

Los encargados de abrir la jornada desde el magnificente escenario Quilmes de tremenda puesta escénica del iluminador y diseñador escénico Leon Greco y jugando de locales fueron Rapsodas puro rock rap Baraderense, el indie no se hizo esperar en el escenario Branca dispuesto detrás de las tribunas, en una arbolada callecita de adoquines conocida como la calle de piedra, foodtracks y puestos de remeras daban el marco para El Zar, que dio el pase a Hipnótica en el escenario Spotify. Tr3s de Corazón (Colombia)  marcó la presencia sudamericana en el escenario Quilmes con su punk rock made in Medellín. El cielo despejado en la tarde nos ponía una luz de esperanza contra los pronósticos del clima, se sucedían las bandas, Chita, Indios, Lo Pibitos, Lucas and the Woods, Bandalos Chinos le entrego a la gente el festival que hasta ese momento estaba siempre del lado de los artistas, llegó Louta con su puesta precisa coreografiada y bailable para les uaches.

Con Marilina Bertoldi de outfit rock fast fashion integrado por jeans celestes, body de encaje y campera vinílica negra bien rockera, el viento comenzó a soplar desde los amplificadores de Hernán Rupolo que como el resto de la banda vestían de negro y blanco diferenciados de la piba Plastilina aparecieron las primeras nubes.

Airbag sorprendió a todos, los rubios llegaron a patear traseros y a mostrarse delante de un público que normalmente no presenciaría sus recitales, prejuicios a parte los Sardelli desprendieron columnas de vapor de CO2, rayos lasers y mucho rock glam o rock podrido como ‘Sube Sube’ que nada le envidia a shows internacionales. Piel de gallina en la interpretación del ‘Himno Nacional Argentino’ con gran solo de guitarra y un tanguito de cierre, pogo y caballito para todes. Siguió Joystick, en el escenario Branca. La rueda perfecta de este carrusel de bandas giraba a la perfección, los organizadores miraban al cielo cada vez más seguido. Attaque 77 puso todo el poderío de su artillería con un lista efectiva y contundente. Peces Raros pudo cerrar en tiempo y forma el escenario Branca.

Usted Señalemelo se volvía impronunciable después de tanta ferneza, o cervet, pero era tiempo de vino tinto, los mendocinos comenzaron a sonar fuerte en el cierre de escenario Spotify cuando las primeras gotitas se sintieron, gotas que con el correr de los minutos se transformarían en una pesada cortina de agua, con fuertes ráfagas de viento, el predio era más bien Baraderstock o Barrodero. Llovía mucho, rayos, viento, técnicos que corrían con bolsas de nylon, como los vitivinicultores cubren las vides antes de una helada, un set list corto pero intenso, pogo salvaje de un puñado de aventureros embarrados. Fin de show, algunos minutos de incertidumbre y una decisión. Babasonicos pasaría al día siguiente y todas las entradas del domingo podían ser utilizadas el lunes.

La lluvia duro hasta el mediodía del lunes, cuando despertamos la organización había trabajado toda la noche para reprogramar, por razones de seguridad el escenario Branca se cerraría, dejando fuera del partido a Todo Aparenta Normal, Nene Almebar, Terapia, Sirio, ‘Viky’ Bernardi, Malman e Ilusión Verdadera.

Todos los cronistas comenzamos a buscar conjugaciones y sinónimos de la palabra orear, el jefe de freestanding (vallado) el ‘Pelado’ Rajen miraba al cielo rezándole al sol que era sin duda su único Dios de ese día. Y cuando el reloj ya importaba menos que el insistente pronóstico de más lluvia, lo reprogramado la noche anterior comenzó a funcionar Literal, Lapsus, Luceros, Insobrio, Coverheads, Revanchistas; Eruca Sativa y un desfile de talentosísimas invitadas que incluyó a Shimi Alvarez Cela de Mil hojasKris Alaniz, y Nana Arguen el corazón latió verde, pero por sobre todo muy fuerte; Coti Sorokin, prolijo, lleno de hits que no reconocen fronteras y una banda super pro; Estelares llego con el atardecer y sus canciones emblemáticas, reflexivas y tribuneras.

El banquete del lunes era para todos los gustos, carnívoros, ovolactovegetarianos, veganos, amantes del pop, del rock, del heavy y hasta de la cumbia, porque se armó alto baile re atr perro cumbia cajeteala piola gato al ritmo de la cumbia colombiana más argenta de la banda más rockera de la movida tropical, vi tanto rockero perdiendo la postura y moviendo el culito, ondeando los brazos y coreando a los cuatro vientos “Como dice como es La Delio Valdez.

Llegaron los Babasonicos, reprogramados, re esperados, re lisérgicos, con una puesta de figura fondo que no dejo recurso técnico sin usar y nos tendió el anzuelo, lo mordimos para El Kuelgue, ya casi sin piernas, pero con la cintura, la de Orteguita en ese parque acuático que ya estaba seco del día anterior tuvimos el ámbito perfecto de relajo para esperar a Kapanga. Entrada la noche del lunes los de zona Sur comandados por el Mono que no paro de repartir alfajores Capitán del espacio por los camarines mezclaron su infalible receta de cuarteto rock y humor, pogo separado de pibes y pibas y un centro al área para que Los Pericos de Juan Alfredo Guillermo Baleirón estallaran el cierre del escenario Spotify, para que los músicos viejos cuenten a las nuevas generaciones una historia de comunión, esa que tiene que existir en un festival de rock con todas las letras, tanto que el Mono subió con ellos aun cansado un ratito para curtir unos reggaes y mientras todo era una fiesta, los fans de La Berisso miraban un escenario aun vacío, y pedían en corito a los de Avellaneda, mientras los viejos héroes del rock nacional aun tocaban y no te miento loco eso paso una sola vez después de más de 50 bandas en tres días de hermoso festival, un público distinto a todo el resto, masa grouppie de la peor calaña, no sé cómo funcionan, tal vez sin entender que un festival es para mirar el escenario donde las cosas pasan, no donde tu músico arma, donde no pasa nada, entonces comprendí como un aleph la parte que me faltaba de esa cultura miradora de ombligos que tiene la banda del ‘Rolo’ y ahí fue el único momento que me desprendí de la función, fue para ir a dar abrazos cariñosos a los organizadores, a los laburantes del show, a los seguridad que tan bien nos cuidaron, a los prensas que nos hicieron todo fácil, y uno muy especial y afectuoso a los plomos, a esos tipos que arman una banda de rock.

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