Kapanga en el Teatro Vorterix: El rock de a las menos cuarto

 

Por Eugenia Iglesias | Fotos por Camila March Ríos

A las 9 en punto se abrió el telón del Vorterix y los cinco músicos estaban estáticos, con las máscaras de la serie furor, ‘La casa de papel’. Los primeros ´Bella Ciao´ entonados entre el público dieron pie para que Kapanga arrancara con su primer tema de la noche. Con la careta ya removida, la explosión de los acordes ´Remolino´ auguraba que la música se “metería en nuestras cabezas”.  
Después llegó ´Volá de aca´ y ´Rock´, y ya en este punto la voz del Mono quedaba tapada por la de la gente. Memo y Maikel arrancaron a cantar bien calmos las primeras estrofas de ´Lost´ hasta que, progresivamente, todo se tiñó de humo guerrero al coro de “no se puede fumar más de una seca”.
Es difícil distinguir los hits de la banda. No sé si esto se debe a que casi todos sus cortes de difusión se convierten en clásicos o si es que suman tantas presentaciones que ya todo su repertorio quedó grabado en el inconsciente.
Con la humildad que los caracteriza, nunca dejaron de agradecer a la “familia kapanguera” que los siguen desde hace 23 años. Con la copa en alto, pidiendo ´No me suelten´, todos brindamos para que ese amor quedara más fuerte que nunca.
Era la primera presentación del año en Buenos Aires, así que el festejo prometía una lista variada. Sonaron temas que no suelen ser incluidos en los shows y supieron fusionar canciones para lograr aún más material. ´Los ojos´ fue un ejemplo de sorpresa y ´Elvis´ mezclado con ´X2 La Caravana´ pareció ser uno sólo.
Luego fue el turno de su himno cuartetero ´Ramón´ con su final enganchado con ´Caballero Rojo´. La máscara de lucha libre mexicana con coreografía punk ilustra a la perfección al líder rockero más carismático de la escena local.
De hecho, él mismo hizo referencia a otro rockero querido que estuvo por nuestro país esa misma semana: Dave Grohl. Parodiándolo con su “¡Crazy motherfuckers!” contó -como si se tratara de un multitudinario asado de domingo- cómo fue su experiencia en el show de Foo Fighters y se alegraba de no sorprenderse con que “el público argentino es realmente el mejor del mundo”
«Qué suerte la nuestra…  nosotros los tenemos siempre”, exclamó el Mono y siguieron con ‘Descarte’, ´Contramano´ y ´Murmullo´. Volvieron a hacer una mezcla con los temas ´La Taberna´ y ´Bisabuelo´ y desde el público le pasaron un papel que sostuvo en alto como bandera: “EN INTI NO SOBRA NADIE”.    
Los músicos invitados de la noche fueron la hija del baterista Claudio Maffia, Bianca, y el periodista amigo Dany Jiménez, que interpretaron ´Un lugar´. Después pasaron a ´Dame´ y ´En el camino´, antes de compartir unas historias que vivió con Cucho de Los Auténticos Decadentes para dar pie a ´Misamigos´.
El final condensó casi al hilo ´La crudita´, ´Motormúsica´, ´El Universal´ y ´El mono relojero´. Fueron dos horas de un show que dejó con ganas de aún más y a la espera ansiosa de más fechas para celebrar la amistad con ese grupo de extraños que ya parece una familia. 


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