Javiera Mena convirtió el Parador Konex en Puerto Pollensa

Por Gerardo Notararigo.

La mayor ilusión del viajero es saber que alguien le aguarda al final de su camino, voy solito como un arriero para el Konex, pues toca Javiera Mena, no la conozco, sé poco de ella pero todos dicen que es una de las grandes artistas pop de Sudamérica, es chilena pero con grandes lazos argentinos, es que aquí grabó su primer disco, ‘Esquemas juveniles’. En mi viaje en subte, alguien toca ‘Alma, corazón y vida’ con sicu y charango, la misma canción que en el año 2000 coronó a Soledad Pastorutti en el Festival de Viña del Mar, si, ahí Mena en 2016 también fue premiada por el Monstruo con sendas Gaviotas de Plata y Oro; será que la música se alinea de a poco, como si con corcheas, negras y fusas me hiciera cruzar pasito a pasito los Andes.

Son las siete de la tarde y el Centro Cultural ya dio puertas, poca gente en el patio aún, pero hay un detalle muy curioso: se pasean como un mortal más Alex Sergi y Cachorro Lopez,es entonces que me inunda la certeza, voy a ver un gran show. El escenario está planteado con un set de percusión, uno de bajo y por supuesto los teclados de Javiera montados al mejor estilo Derck Sherinian, es decir, a 45 grados con la cara de las teclas mirando al público, una posición difícil para tocar pero super fácil de ver para el espectador.

Hay olorcito a foodtrack, en la pantalla gigante pulsa un color rojo púrpura, Javiera se planta ante las teclas y de golpe sale gente de todos los rincones del Konex para llenar el Patio que parecía vacío al ritmo de ‘Dentro de ti’. Visuales hiperpop enmarcan el atardecer, siguen ‘Sincronía’, ‘Pegaso’ e ‘Intención’. María José y Nico eran los encargados del drum & bass super poderoso, súper divertido, súper colorido, súper bailable. Mena, de saquito y short celeste, remera y botas blancas dijo “SALUD”, y con una luna naranja en la pantalla fue el turno de ‘Primera estrella’. Y en un momento slow, sonó ‘Esquemasjuveniles’, el tema que grabó en Buenos Aires.

El feminismo flotaba en el aire, se puede oler multicolor por todos los resquicios del parador, sin pañuelos ni consignas, es música hecha por una mujer para muchas mujeres, es que a Javiera le apasiona el universo femenino, tanto que alguna vez para medios chilenos declaró “Soy feminista de hechos, no feminista de Instagram ni de frasecitas. Yo hablo con lo que hago”. Las baladas se sucedieron mientras la luna crecía hacia el eclipse, ‘Cuando no la esperas’ y ‘Alma’, su último corte.

A esta altura el concierto era cósmico, como si Mía Astral o Astro Viking hubieran armado el setlist, ‘Otra hera’ y un super cover de ‘Non Voglio Mica La Luna’, la canción de Zucchero Fornaciari, Luigi Albertelli y Enzo Malepasso popularizada en español por Daniela Romo, la trasandina dijo que “Aparte del eclipse, hoy tenemos a Júpiter en Venus y a la luna en una alineación interplanetaria” a capela comenzó ‘Noche’ con un rítmico “Jupiter Venus Tierra Luna, Noche, noche mágica, ábrele la conciencia”, y entonces disparó otro cover, esta vez de Ana Toroja: ‘Mujer contra mujer’ las pibas del Konex se mataron a besos.

El show volvió a subir en beats ‘Sol de invierno’, ‘Al siguiente nivel’ voló el saquito celeste, todes saltando con ‘La espada’ para el finde show. El pedido de “otra” no se hizo esperar y en los bises, con una Javiera embrujada sobre su teclado blanco super shoegazing entregó ‘Luz de piedra de luna’ para dejar los teclados y saltar con su público en un vigoroso cover de ‘Ritmo de la noche’ y ‘Espejo’, que llegó para la despedida. Ya podíamos irnos a ver el eclipse rojo de sangre.

Todo fue entre Javiera y las pibas, sus cuerpos festejaron juntos ese deseado y esperado encuentro y una luna de color muy rojo les guiñó un ojo.

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