El eco de una leyenda

 

Por Euge Iglesias | Fotos Alejandro Minniti

Pink Floyd es una banda única en la historia y su sonido revolucionó la música con su experimentación, rock progresivo conceptual y cualquier otra etiqueta que los expertos quieran adjudicarle.
Por otro lado, no es algo novedoso decir que las bandas tributo generan cierta resistencia del público en general. Mucho más si el tributo se trata de una banda tan emblemática y tan compleja como Pink Floyd.
En el caso de Ecos de Pink Floyd el grupo alcanza tal excelencia en los detalles y matices que hace olvidar los posibles prejuicios. Sólo es cuestión de darle una chance. No necesitan demostrárselo a nadie pero, si necesitaran un antecedente para hacer valer su reconocimiento, basta con saber que fueron ellos los que tocaron en el interior del Planetario con el domo proyectando la galaxia y agotaron todas sus entradas durante el 2015 y 2016.
El pasado 19 de agosto la banda se presentó en Centro Cultural San Isidro. A eso de las 9 de la noche ya empezaron a entrar al auditorio los adolescentes que aman la psicodelia, como así también las familias con niños de 5 años con remeritas ilustradas. Ya sentados en sus butacas, eternos rockeros de 70 años esperaban que todo arrancara.
La comodidad del lugar favoreció poder apreciar esos detalles de los 12 músicos en escena. Las pantallas a los costados acompañaban, clásicamente, a los acordes con los videos respectivos de las canciones.
La primera parte del show fueron los 5 temas del disco‘ Animals’, con proyecciones que refuerzan el concepto de ese álbum: la analogía de los animales con las personas según su poder (a lo ‘Rebelión en la Granja’ de George Orwell) y la crítica a la sociedad de consumo.
Cerdos volando entre fábricas, perros como ejecutores de la ley y ovejas entumecidas destinadas a obedecer. Una fábula no amigable para cualquiera con un sonido que no es para cualquiera. En este álbum no hay hits, no hay coros fáciles para la audiencia ni momentos meritorios para revolear orgulloso el celular último modelo por el aire. Espectacular.
Luego de un pequeño intervalo, la banda volvió para- ahora sí- tocar los grandes éxitos de Pink Floyd. ‘Shine on you crazy diamond’, ‘Young lust’, ‘Wish you were here’, ‘A great gig in the sky’, ‘Money’, ‘Another brick in the wall’, ‘Confortably numb’ y ‘Run’ sonaron uno tras otro. Con voces reminiscentes a las de Gilmour y Waters, 3 coristas, 3 guitarras, un bajo, batería, 2 teclados y efectos y un saxo la banda logró ser un verdadero tributo.


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