Del corazón de la ciudad de la furia a la cúpula del rock en español: 30 años de Doble Vida, de Soda Stereo

Por Pablo Storni.

“Además de ser nuestro último trabajo, es el que mejor nos pinta como esquizofrénicos ciudadanos… Estábamos como desdoblados, somos argentinos en otros lugares”
Gustavo Cerati, entrevista en Badía y Cía, noviembre 1988.

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El 15 de septiembre de 1988
Soda Stereo lanzó ‘Doble Vida’, su quinto material discográfico, un paso más en la constante evolución musical del grupo integrado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti. Después del éxito de ‘Signos’ y de una gira que los llevó por toda Latinoamérica, expandiendo la ‘Sodamanía’ por todo el territorio de habla hispana del continente y que derivó en la edición de ‘Ruido Blanco’, el primer material grabado en vivo, el grupo se embarcó en una nueva misión, otro escalón en el camino a la inmortalidad del popular trío de rock-pop argentino.

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En marzo de 1988 comenzaron a armar las canciones y al mes siguiente, mientras grababan los demos en su sala de ensayos, comenzaron las gestiones
para la producción del nuevo disco. La idea era desde un principio grabarlo en Nueva York y darle una mayor proyección internacional y una llegada a un público mucho más amplio. Se barajaron dos nombres: el de Mark Knopfler, cantante y guitarrista de Dire Straits, y el de Carlos Alomar, un destacado guitarrista puertorriqueño, que hasta ese momento ya contaba con un currículum envidiable, ya que había sido músico de Mick Jagger, John Lennon, David Bowie, Paul Mc Cartney, Iggy Pop y James Brown, entre otros. Como Knopfler no estaba disponible en ese momento, finalmente establecieron contacto con Alomar, que además de ser uno de los mejores exponentes de las seis cuerdas de ese momento era un productor musical en ascenso, y a su vez Soda era una banda en ascenso y con una obsesión incansable por lograr el mejor sonido posible.

Carlos Alomar y Gustavo Cerati en 1988

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Una vez instalados en la gran ciudad estadounidense, comenzaron las sesiones, programadas en tres estudios distintos, siendo
Sorcerer Sound el lugar donde los tres Soda grabaron juntos y al mismo tiempo los nueve temas (algo que no habían hecho antes), en un intento por reproducir la fuerza de sus presentaciones en vivo. Si bien las versiones del demo sufrieron varios retoques, no hubo demasiadas diferencias en relación a cómo habían sido preparadas en Buenos Aires, aunque ahora estaban orientadas a un sonido más cercano al funk y al soul. El cambio más notorio aparece al escuchar ‘En el borde’: ya tenían pensado incluir a un rapper para sumar un elemento distinto y fue Alomar quien aportó su voz en ese segmento de la canción.
‘Doble Vida’ tiene clásicos inoxidables como ‘En la ciudad de la furia’, ‘Corazón Delator’ y ‘Lo que sangra (la cúpula)’, que se destacan no solamente por cómo suenan sino por la temática profunda de sus letras. En sus comienzos se los tildó de frívolos y superficiales, pero acá demostraron que tenían la capacidad de dejar fuertes mensajes con la sutileza suficiente como para encantar aún más con su mensaje.

La esquina donde se tomó la foto de portada de Doble Vida, 30 años después
La esquina donde se tomó la foto de portada de Doble Vida, 30 años después

La portada también cumple un rol destacado en la historia del grupo. La foto fue tomada por Daniel Ackerman en la esquina porteña de Avenida Pres. Julio A. Roca (Diagonal Sur) e Hipólito Yrigoyen, ubicada en diagonal a la Plaza de Mayo y de espaldas a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y apunta a la intersección de Av. Roca y Bolívar. La imagen a su vez se complementa con la edición final a cargo del realizador audiovisual Alfredo Lois, inspirada en la estética de la película Metrópolis (Fritz Lang – 1927) y el flamante logotipo creado por la diseñadora gráfica Tite Barbuzza, conformando así una de las tapas más atractivas de la discografía del rock local de todos los tiempos.
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El éxito fue inmediato: más de un millón de placas vendidas que los posicionaron como una de las bandas más populares del rock en español. Si bien los Soda luego se mostrarían un tanto disconformes por cómo quedó registrado el material, y aunque en el proceso de grabación se hayan generado numerosos conflictos entre Gustavo y sus compañeros, no deja de ser un punto importantísimo en la carrera del trío y un reflejo de la madurez sonora que los invitaba a seguir experimentando y conquistando nuevos seguidores.
Un hombre alado sigue sobrevolando la ciudad de la furia. Es amor lo que aún sangra en la cúpula. Mi corazón una vez más se vuelve delator. Sonríe por mí, siempre quisimos y tendremos por siempre esta Doble Vida…

 

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