Cultura Profética en Museum: el placer de dejarse llevar a otra dimensión

Por Cristian Doldan| por Alejandro Minniti

La banda puertorriqueña pasó por Buenos Aires en el marco de su gira Qualia, con dos shows en Museum Live. El reggae roots con el que conquistaron a todo el continente y el nuevo sonido que la banda propone de un tiempo para acá, confluyeron para regalar en la primera de sus dos presentaciones, una noche de lujo. Emoción, rebeldía, historia, amor y ese toque distitntivo que hace que su música sea única en su especie. 

El sonido inconfundible de ‘Inspiración’ despertó sonrisas y ese suspiro por aquello que vale la pena recordar. Llegando desde ‘Diario’, el tema fue un verdadero mimo para los fanáticos añejos que llegaron a Museum Live con las expectativas altísimas que se suele tener ante cada presentación de Cultura Profética en el país.

Tras ‘Baja la tensión’, la siempre más que celebrada ‘Ritmo que pesa, ‘La complicidad’ y »De tope al fondo’, ese estado en ebullición que se percibía explotó al grito de “olé olé olé, soy cultura, es un sentimiento, no puedo parar”. Desde arriba del escenario la banda acuso recibo de la genuina demostración de afecto y musicalizó el hit bien argento en una segunda vuelta.

Hacía calor, mucho calor. Ya había pasado Rivales con un show acústico para iniciar la velada y ya se habían transitado esos minutos en los que el público impaciente por el plato fuerte, se amontona aún más contra el escenario. Para despegarse entonces y para saltar al ritmo del ska, sonó ‘Mr. Swin y los tres pasitos Jazz ensamble’.

Al igual que en el show de 15 años del Luna Park, el público se mostró feliz por este tema que da lugar a corear en modo cancha a los vientos que te hacen saltar de un lado a otro, y obligó a la banda a seguir tocado una vez terminado el tema. Eluit González se muestra desencajado con su guitarra y el espectaculo de un público desaforado saca sonrisas y algo de asombro en todo “Los Culura”.

“Cuando hacemos música no lo hacemos para complacer necesariamente, primero se complace el sentimiento, por eso sale así de sincero. Agradecemos que ustedes reciban esta sincronicidad como nosotros recibimos la suya”, expresa Willy Rodríguez a la hora de explicar la actualidad de la banda. 

Cultura Profética sacó su último trabajo en 2010 con ‘La Dulzura’. Ya han pasado nueve años y entre sus fanáticos siempre se habla de esa evolución musical que hace extrañar aquellos primeros temas identificados más bien con una cuota pesada de reggae roots en su sonido y rebeldía social en sus letras. 

Promediando el show se hizo el anuncio de que el próximo 27 de febrero, se estarán lanzando dos sencillos exclusivos para Spotify. Es así como una nueva versión de ‘Ilegal’ con Willy en los teclados y el cover de ‘Love and Hapiness’ de Al Green, fueron presentados de manera exclusiva. Hasta pidieron que no subieron los temas a las redes.

En ‘Sube el humo’ y ‘Qué tiempo se vive’, la banda que el año pasado sintió un cimbronazo con la salida de Boris Bilbraut, demuestra esa conexión que la hace tan especial. El dub que te vuela la cabeza sigue estando y se le siguen agregando nuevos sonidos que después de cada “sesión” te deja retumbando por un rato el cerebro.

‘Nadie se atreve’ viene a poner orden en la escena musical y Willy en la sala haciendo un pedido explícito para todos los fumadores: “Les quisiera pedir un favor, que dejen de fumar. Aquí nos reunimos personas conscientes que tenemos muchas quejas sobre el gobierno y detestamos la contaminación. No tiene sentido que otro tenga que tragarse tu humo”.

Los aplausos también se dispararon en masa cuando el frontman sentenció a la actualidad de Puerto Rico como una “dictadura corporativa”, haciendo extensivo el mensaje antiimperialista para las realidades que les toca vivir a varios países sudamericanos. ‘Le da igual’ le puso el broche final a un este pasaje en el que el puño apretado y en alto, fue el símbolo.

Sobre el final hubo tiempo para escuchar ‘Sin ti’, el tema de Rawayana y el festivo ‘Saca, Prende y Sorprende’ con el pedido siempre persistente de la legalización de la marihuana.

Rápido, intenso, con tintes nostálgicos pero siempre actual a partir de nuevas propuestas, sobe esos ejes transcurrió el show. Cultura Profética parece sonar cada vez mejor y sin dudas Buenos Aires le sienta bien. La salida al final es al de un público satisfecho, un púbico que dice “salud y larga vida a esta divina profecía”.

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