Attaque 77 volvió a Obras y volvieron nuestros años felices

 

Por Yaye Amorin | Fotos por Mara Cancino.

En vísperas del fin de semana XL y en el marco del Festival Rock n’ Chop, Attaque 77 volvió al Estadio Obras para darle fin a los festejos por sus 30 años, que durante 2017 los llevaron por un sinfín de salas en las que nunca habían tocado.

Cuando en las plateas parecía ya no caber más nadie y el campo se iba llenando, salieron a calentar la noche los colombianos Tres de Corazón. Sonaba «Quiero que lo nuestro perdure por siempre» mientras en la pantalla se sucedían decenas de fotos acumuladas durante sus 15 años de vida, la mayoría junto a la vieja formación attaquera. «En honor al punk rock, que lo llevamos en el corazón» los colombianos se despidieron con ‘I wanna be sedated’, de Los Ramones. Mencionaron «la importancia del escenario que cambió el rumbo del rock», agradecieron la invitación y el agite, revolearon los palillos, hicieron la foto grupal con el estadio de fondo y dejaron el público al palo.
Tanto el campo como las pobladas plateas continuaban recibiendo gente cuando comenzó a sonar el tema de Blade Runner y una gran lluvia de papelitos provocó que todo remitiera mucho más a la apertura de Fútbol de Primera que al film de Ridley Scott (especialmente cuando faltan pocas semanas para el comienzo del próximo Mundial).
Mariano Martínez, Luciano Scaglione y Leonardo De Cecco junto a los músicos invitados Alejandro Flores, Julián Mendez Morgan y Juan Pablo Ezquerra ingresaron al escenario caminando. Sólo quienes están a punto de dejar todo cancha y saben que lo que viene, lo que viene, lo que viene va a volar las cabezas (y no lo digo en sentido literal, porque tanto pogo como mosh siempre son muy cuidados), se dan el lujo de abrir la noche con tanta calma, la que antecede a todo lo que intentaré describir a continuación.
‘Espadas y serpientes’, ‘Como salvajes’ y ‘Ángeles caídos’ sonaron una tras otra mientras las primeras crestas y remeras de los Ramones emergían entre el público, a causa del mosh.
‘Vuelve a casa’, canción con la que promocionaron el show que marcó el regreso a Obras tras de 12 años, evocó parte de la treintena de shows que la banda dio en el mítico estadio, replicando en la pantalla viejas entradas de los recitales junto a Iggy Pop, Sex Pistols, o el del «debut en primera» en 1990. Los aplausos por el clásico se mezclaron con los aplausos «en memoria del Dr. Favaloro» al sonar ‘Western’ y con los de agradecimiento hacia las primeras palabras que la voz del grupo lanzó en la noche, para «agradecer a todxs por hacer la fiesta de los 30 años de Attaque»  y echar a quien desde el campo intentaba apropiarse de alguna que otra billetera o celular y romper así el «propio microclima» generado. El episodio culminó con el público entonando al unísono y con fervor lo que Mariano Martínez definió como «el único hit del momento que me gusta, y no es reguetón». Sí, ese mismo que resuena en todos los estadios y que se menciona cada vez que un nuevo tarifazo es anunciado.
El escenario se fue llenando de músicxs amigxs a lo largo de la noche: Emiliano Puñales, Diego Samames y Lisandro Fiks subieron para aportar los vientos al segmento más ska del show, con ‘El Jorobadito’ y ‘Ska del éxodo’ y a muchas canciones más; Claudio Leiva (primer baterista de Attaque 77) y Alejandra Gravinese, quienes conformaron el grupo Cabeza de navaja junto a Mariano Martinez y Ciro Pertusi antes de la formación de Attaque, tocaron ‘Ya sé’, tema que hacían juntxs en los años pre attaqueros; Juanchi Baleirón, un invitado habitué en los recitales de bandas amigas, se sumó en ‘No te pudiste aguantar’ y ‘Hacelo por mí’, ambos éxitos de ‘El cielo puede esperar’, disco que el líder de Los Pericos produjo en 1990.
«¿Acá se puede decir que están todxs lxs amigxs que tenemos en Buenos Aires?»  se preguntaban Mariano Martínez y Luciano Scaglione. Mientras sonaban los primeros compases de ‘Amigo’, descubríamos que lo creímos el preámbulo para invitar a alguien más, por el momento, era sólo un amague.
Entre las maravillas que sigo encontrando en Attaque está el talento -que pocxs tienen o explotan- para seguir creando a partir de lo creado, el don de reversionar (que no es lo mismo que «hacer un cover») y hacer propias canciones que ya están consagradas, como la mencionada ‘Amigo’ de Roberto Carlos, ‘No me arrepiento de este amor’ de Gilda, o ‘Dame fuego’ de Sandro; como lo hace Catupecu Machu con un tema de Spinetta, de Aristimuño o de Massacre, o como lo hizo Soda Stereo con uno de Queen. Me maravilla tanto como la permanencia del espíritu punk que atraviesa el cambio de contexto (aunque la historia, como afirman en ‘Espíritu setentista’ sea cíclica y todo se repita una y otra vez) y el cambio de edad de los integrantes, y a la vez convive con una gran versatilidad musical. Todo eso me maravilla tanto como la vigencia de sus letras y la conciencia de clase que emana de ellas, tanto como el público que madura junto a ellos, que los sigue desde hace 3 décadas y crece en cantidad y ahora asiste con sus hijxs. El compromiso con las causas que abrazan, por eso cuando Luciano Scaglione terminó de cantar ‘San Fermín’, la banda agradeció y felicitó a la red mundial de difusión y defensa de los derechos de los animales, La revolución de la cuchara por sus 15 años de lucha.
‘Días de desempleo’ y ‘Cuarto poder’ sonaron igual de fuerte que los clásicos que alcanzaron la masividad dentro y fuera del núcleo duro de su público, como ‘El cielo puede esperar’, ‘Beatle’, y ‘Arrancacorazones’. Pero el show estaba llegando a las 2 horas y faltaba un invitado para coronar la noche. Mariano Martínez comienza a reflexionar en voz alta sobre los 30 años de carrera: «A mi edad la gente ya se jubiló, están todos en sus casas con una panza así mirando la tele, y miren lo que estamos haciendo nosotros. Estamos viejos -la verdad que sí- pero no nos queríamos jubilar antes de este concierto. Alguna vez vamos a envejecer, pero todavía no. Falta mucho.» Hasta que finalmente, lo dijo: «Bueno, 30 años, Estadio Obras. ¡Vení Ciro!». Es la tercera vez, desde su alejamiento del grupo en 2009 para fundar su actual proyecto Jauría, que Ciro Pertusi sube al escenario junto al trío. «Estamos todxs cumpliendo años, en definitiva.» dijo el ex cantante y guitarrista, y dieron rienda suelta a ‘El pájaro canta hasta morir’, ‘Flores robadas’, ‘No te quiero más’ y ‘Alza tu voz’, dedicada a Juan Ledesma, baterista de Superuva asesinado a la salida de un show en febrero pasado y a Petro, primer iluminador del grupo, recientemente fallecido. Cuando parecía que De Cecco iba a dar el golpe final, todxs lxs músicxs amigxs volvieron al escenario para hacer ‘Dame fuego’ y ‘Donde las águilas se atreven’ entre saltos y abrazos. 16 artistas en escena y 4700 espectadores festejaron el 30° aniversario de una de las bandas nacionales más emblemáticas.
«Alguna vez vamos a envejecer, pero todavía no.» Mientras viva Attaque, vivirán nuestros años felices. Ojalá falte mucho.


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