2007, una odisea en la vida de Britney Spears

Por Pablo Storni.

«Estaba perdida y no sabía qué hacer con mi vida. Lo único que quería era complacer a todo el mundo a mi alrededor, porque así es como realmente soy. Pero ahora miro atrás y no puedo evitar decirme: ‘¿En qué demonios estaba pensando?’»
Britney Spears, entrevista con el periódico israelí Yediot Ahronot, junio 2017

En una nueva edición de #ATERecuerda💭 la máquina del tiempo (y de cortar el pelo) nos lleva al año 2007, una pesadilla demasiado real protagonizada por Britney Spears. El momento más crítico a nivel personal y profesional de una de las artistas más populares del nuevo siglo.
Después de su paso por El club de Mickey Mouse, rápidamente Britney dejó de ser una ‘chica Disney’ para calzarse el traje de ‘Princesa del pop’ y fue la gran revelación de 1999 con su álbum debut, ‘Baby one more time’, y las pantallas ardieron con el videoclip del tema que le dio nombre a ese disco. El éxito en cuanto a ventas de discos y presencia en los rankings continuó con su segundo material, ‘Oops, I did it again’ (2000), y con la salida de ‘Britney’ en 2001. Esa trilogía inicial fue el punto más alto de su carrera, liderando en cada ocasión el conteo de la revista Billboard en la semana de sus respectivos lanzamientos y se calcula que en total han superado los 70 millones de copias vendidas en todo el mundo.


Luego de esa gran explosión temprana y de consolidarse como una de las grandes artistas de los tempranos años 2000, la popular cantante estadounidense comenzó a ser cada vez más una figura mediática y los flashes ya no apuntaban solamente al plano profesional sino que iban cada vez más enfocados a su actividad fuera de los escenarios. El casamiento con Kevin Federline (40) en 2004 y el nacimiento de Sean Preston (13) y Jayden James (12), hacían suponer que el plano sentimental y la formación de su propia familia irían por la buena senda, pero todo eso fue apenas una ilusión. El acoso constante de los paparazzis y el límite cada vez más estrecho entre la intimidad y la vida pública hicieron del matrimonio un vínculo cada vez más insoportable, que llevó al bailarín a iniciar los trámites de divorcio en 2006, a pocos días del nacimiento del segundo hijo, para concretar finalmente la ruptura un año más tarde.

En 2007 la vida de Britney fue un calvario que parecía no tener fin, tanto fue así que en febrero de ese año el mundo vio con asombro a una Britney Spears completamente rapada y fuera de sí, un hecho que llenó de angustia a sus seguidores y a su entorno más cercano. El 16 de febrero, dos días después de haber ingresado a una clínica de rehabilitación que abandonó luego de 24 horas y sin autorización, la intérprete fue a la peluquería Esther’s Hair Salon, ubicada en Tarzana, un barrio de clase alta de Los Ángeles, a intentar darle por completo un cambio a su desgastada imagen.

Esther Tognozzi, estilista y propietaria del salón, al ser entrevistada por The Telegraph contó su particular experiencia: «Me dijo que quería raparse el cabello porque estaba cansada de que todo el mundo se lo tocara. Yo, por supuesto, traté de disuadirla, pero fue en vano. Le dije que quizá estaba atravesando un momento hormonal o algo así y que lo pensara dos veces». Tanto insistió la cantante en su decisión, que fue ella misma quien terminó rasurando su cabello hasta quedar completamente pelada. Por supuesto, la prensa no se perdió ese particular momento y registró el paso a paso de ese momento tan representativo del momento más dramático en la vida de la estrella del pop.

El día 20 de ese mismo mes ingresó a la clínica de rehabilitación Promises de la ciudad de Malibú, California, lugar que abandonó 24 horas después y al que regresó de inmediato luego de que su exmarido reclamara la tenencia de los pequeños Sean y Jayden. Luego de una visita a la casa de Federline para ver a sus hijos que fue rechazada, Britney atacó con un paraguas a un paparazzi que, como ya era costumbre, la venía persiguiendo.


Luego de algunos meses de recuperación de su delicado estado emocional y de su adicción a las drogas llegó el momento de volver a ser noticia por su música: el 25 de octubre salió a la venta ‘Blackout’ (Apagón), el álbum más oscuro y uno de los más elogiados de su discografía.


Sin embargo, la odisea 2007 de Spears tuvo anteriormente otros episodios desafortunados, como la quita de la custodia de sus hijos en octubre y la presentación en los MTV Video Music Awards el 9 de septiembre. La performance en vivo de ‘Gimme more’, el corte que anticipó su regreso a las bateas, mostró en escena a una Britney desanimada y sin el esplendor de otras épocas, un hecho que generó fuertes críticas hacia la señal a la que todavía se consideraba, aunque cada vez menos, un canal de música.

Luego de un año lleno de tristes momentos, la vida y la carrera de Britney se fueron encaminando mejor y hoy a sus 36 años la cantante disfruta de la compañía de sus seres queridos, siendo ella misma quien toma el control de su vida y sus decisiones y con la fortaleza de quien supo sobreponerse a sus peores tormentos y desea no hacerlo otra vez.

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